Reducir para simplificar

En el caso de los productos o servicios, uno siempre quiere que sean fáciles de usar, pero por otra parte, le gustaría que hagan todo lo posible. ¿O no es así?

En las tareas que realizamos sucede algo similar. Una buena forma de simplificar tus actividades es dividiéndolas en acciones más simples. O bien, podrías eliminar aquellas más complejas, pero con un cierto equilibrio entre la simplicidad y la complejidad para hacer bien las cosas.

El proceso de llegar a un estado ideal de sencillez puede ser realmente complejo. La forma más sencilla de alcanzar la simplicidad es mediante la reducción reflexiva. Debes tener cuidado con lo que se elimina.

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Escrito por admin el 01/11/07
Archivado en Comunicación, General, Simplicidad |
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